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¿Has oído hablar de los efectos de los colorantes artificiales y el azúcar en el comportamiento de los niños? ¿Y de que un exceso de proteínas en la dieta de tu perro pueda provocar hiperactividad? ¿y qué pasa con las alergias y las intolerancias?

Está claro que la dieta que consumimos influye en nuestro comportamiento y en la de nuestros perros también, pero hay que tener cierto cuidado a la hora de creernos todo lo que nos cuentan, porque junto con información científica contrastada y veraz nos cuelan mitos que nadie sabe de dónde han salido, y que por repetidas, mucha gente da por buenas.

En este post vamos a tratar de hacer un pequeño resumen de todo lo que la ciencia dice y  deberías saber sobre cómo determinados aspectos de la dieta influyen en su comportamiento, y en algunos casos, también sobre qué hacemos en Lenda al respecto. Vamos por partes:

El mito de que la dieta alta en proteínas causa hiperactividad

Este es uno de esos mitos que nadie sabe de dónde han salido pero mucha gente da por bueno. Viene a decir que si cuando no tomamos suficientes proteínas estamos de bajón porque nos falta energía, si tomamos muchas proteínas la energía se multiplica causando hiperactividad. A más proteínas, más actividad. Pero esto no es así.

En primer lugar, diremos que la hiperactividad en perros es muy poco frecuente, lo que sí hay es perros muy activos que necesitan hacer mucho ejercicio. Obviamente, si les das una dieta pobre en proteínas es posible que acaben estando cansados antes de tiempo, pero porque la falta de proteínas está afectando a su salud. Será un perro menos activo pero también menos saludable que puede acabar presentando anemia, hipoglucemia, problemas en el pelaje, en los dientes…

Pero tener un “exceso” de proteínas no implica que tu cuerpo tenga necesidad de emplearlas. Simplemente, se eliminan o se acumulan en forma de grasa si no hay un equilibrio nutricional.

En cualquier caso, no se ha podido probar ninguna relación entre la hiperactividad y el consumo de proteínas.

Hay algunas personas que afirman que las marcas de piensos para perros no aceptamos este hecho porque la composición de nuestras recetas es alta en proteínas, pero este argumento no tiene ni pies ni cabeza. Si esto fuera verdad, ¿qué nos impediría cambiar la formulas de las recetas y meter menos proteínas? ¿por qué incluir fuentes de proteínas de alta calidad y altamente digeribles si justo son los ingredientes más caros de nuestras recetas? Reduciendo la cantidad de carne y pescado de nuestras recetas ahorraríamos costes… ¿qué razón podríamos tener en incluir ingredientes caros si pensáramos que pueden perjudicar a las mascotas? ¿no optaríamos por meter más porcentaje de verduras o cereales, que son ingredientes más baratos? Si no lo hacemos, es porque pensamos que la cantidad de proteína que metemos en cada receta es la más adecuada para su equilibrio nutricional.

Si la relación entre proteínas y actividad fuera tan directa, tendríamos a gente en las puertas de las discotecas vendiendo chutes de proteínas.

¿Qué es la serotonina y como les influye?

La serotonina actúa como un mensajero que opera entre las células nerviosas. Para tener un buen estado de animo, y por tanto, un buen comportamiento, los perros deben tener niveles equilibrados de serotonina, por eso a veces se la llama la hormona de la felicidad. Ahora bien, ¿de dónde sale la serotonina? ¿cómo consiguen tener niveles equilibrados?

La serotonina la fabrica el cuerpo a partir de un aminoácido que se llama triptófano. Así que lo que tenemos que asegurar es que los perros consuman triptófano en su dieta.  ¿Y dónde está el triptófano? En carne, pescado, huevos y linaza, por eso los incluimos en nuestros productos.

Cuando se consume en grandes cantidades, el maíz puede tener un efecto inhibidor sobre el triptófano, por eso en nuestra recetas solo incluimos maíz (que tiene otros muchos beneficios) en cantidades moderadas que no afectan a la captación de triptófano por parte del perro.

En casos concretos de perros con problemas, es posible que el veterinario prescriba suplementos de triptófanos o dietas especiales que incluyan alimentos con almidón como el arroz, que puede ayudar a su captación.

Encontrar el equilibrio nutricional

No todas las razas de perro son iguales, ni todos los individuos dentro de cada raza. Hay perros de trabajo que necesitan un aporte extra de energía, perros sedentarios a los que cuesta mover del sofá, perros con tendencia a engordar que se pasarían el día comiendo…

Las diferentes recetas de alimentos Super Premium están pensadas para dar respuesta a estas diferentes necesidades nutricionales.

Por ejemplo, un perro con tendencia a engordar que ha visto reducida su ingesta de alimentos puede estar nervioso y que su comportamiento se vea afectado por la búsqueda constante de algo que llevarse a lo boca. Una dieta light baja en grasas puede ayudar al perro ya que le permite una ingesta de mas cantidad, y una mayor sensación de saciedad, por lo que su comportamiento volverá enseguida a la normalidad.

Alergias e intolerancias también afectan al comportamiento

Las alergias e intolerancias a determinados alimentos pueden influir en su comportamiento de dos formas:

  • Una directa, como síntoma de la alergia, aunque no suele ser uno de los síntomas frecuentes de intolerancia o alergia
  • Otra indirecta, como consecuencia de uno de los síntomas. Por ejemplo, si la alergia o intolerancia le produce picores o malestar en el estómago, esa situación incómoda para el perro puede afectar a su comportamiento y estar más agresivo, más inquieto, menos obediente, etc.

Una alimentación Super Premium sin colorantes ni conservantes artificiales e hipoalergénica puede ayudar a evitar problemas de comportamiento.