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De todas las tareas que precisa un gato para que esté correctamente cuidado, darle de comer es una de las teóricamente más sencillas. Compras comida, se la sirves es un cuenco y ya está, ¿no? No. Pues es un pelín más complicado, y de hecho, es posible que estés cometiendo alguno de estos cinco errores frecuentes en la alimentación de tu gato.

  1. Pensar que tu gato no va a comer de más. Es uno de los mitos de alimentación de mascotas más extendido: los perros comen todo lo que les pongas por delante, pero los gatos se autorregulan y comen solo lo que necesitan. Bien, pues (sabemos que esto te va a sorprender) ¡no es verdad! De hecho, la obesidad es uno de los principales problemas de salud en los gatos domésticos. Casi 6 de cada 10 gatos en España tienen sobrepeso, así que deberías ir pensando en servirle la cantidad que recomiende la marca o el veterinario.
  2. Ponerle comida casera. Ya sean sobras, verduras y pescados, o directamente parte de tu comida, te vamos a contar algo: es muy muy complicado que consigas el equilibrio nutricional que contiene una marca superpremium naturalmente hipoalergénica. Es decir, ¿es más natural la comida casera? Sí. ¿Es más sana? No, porque es menos completa, y no contiene los suplementos alimenticios que los nutricionistas felinos han detectado que son más beneficiosos para ellos.
  3. No darle el tipo de comida adecuada. Aún dentro de la misma marca, las diferentes recetas están planteadas para diferentes necesidades: por ejemplo para cachorros, para gatos con problemas urinarios o con problemas de sobrepeso.
  4. Darle demasiados premios (especialmente si tiene problemas de sobrepeso). Un premio de vez en cuando como recompensa está bien, pero hay que tener cuidado con convertirlo en una prácttica habitual o demasiado frecuente, especialmente si presenta sobrepeso.
  5. Ponerle la comida en cualquier sitio. Los gatos son muy especiales en cuanto al lugar en el que tienen su comida (por ejemplo, no les suele gustar que esté junto a su caja de arena), el material del recipiente, etc. ¿Estás seguro de que tu gato se siente cómodo mientras come? Si no lo está, es posible que sienta cierto rechazo por la comida.