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Cuando un perro pierde el apetito y no quiere comer, resulta preocupante para los dueños, y con razón. Puede tratarse de un cambio radical (por ejemplo, un perro que siempre ha comido mucho, de pronto un día pierde interés por la comida) o algo más gradual, pero en todo caso es algo que no podemos pasar por alto.

 

¿Por qué mi perro ha perdido el apetito?

Existen muchas razones por las que un perro puede perder el apetito:

  • Enfermedad. En este caso, la pérdida de apetito puede ser un síntoma único o venir acompañado de otros, como vómitos, diarrea, letargo… En estos casos, lo mejor es consultar directamente con un veterinario para que descarte patologías graves y te oriente en el mejor tratamiento.
  • Problemas dentales. Aunque es más frecuente en perros senior, puede darse en cualquier edad, y es una de las causas más frecuentes de pérdida de apetito. Prueba a humedecer su comida, y ver si de este modo la admite mejor. Si se trata de un problema dental, una alimentación más blanda le ayudará a comer sin dolor. En todo caso, conviene que el veterinario identifique el problema y lo solucione, bien mediante una extracción de una pieza dañada, o mediante una limpieza en profundidad que desinflame sus encías.
  • Malos hábitos. Es relativamente frecuente que dueños bienintencionados complementen la alimentación de su mascota con trocitos de carne o salchicha, sobras de alguna comida, etc.  Los perros, que no son tontos, seleccionan estos complementos y dejan su alimentación, esperando una nueva ración de estas delicias y sabiendo que sus dueños no van a dejarles sin comer. Una reacción habitual es cambiar la marca o la receta por una nueva, que el perro recibe con cierta curiosidad, pero a los pocos días vuelve a las andadas.

¿Qué hago si mi perro no come?

Si se trata de un problema médico, es el veterinario quien busque el tratamiento adecuado. Si se descartas estos problemas y te encuentras ante una falta de apetito “aprendida”, bastante frecuente entre los 6 meses y los 2 años, esto es lo que tienes que hacer:

  1. Busca una dieta superpremium completa, natural e hipoalergénica, que sea adecuada a la edad y al estado de tu perro, y pide consejo al veterinario si es necesario.
  2. Establece un horario de comidas: los perros inapetentes admiten mejor su ración diaria si está servida en pequeñas cantidades, por eso es mejor que se la sirvas en tres o cuatro veces. Eso sí, mide bien las cantidades para que la suma total sea la cantidad diaria recomendada.
  3. Cuando le sirvas la comida avisa a tu perro que lo estás haciendo, y déjasela un máximo de 15 o 20 minutos. Retira lo que no haya comido. Ver continuamente comida en su cuenco hace que pierda el interés.
  4. Habla con toda la familia e infórmales de que vuestro perro no va a comer ningún extra aparte de la comida. Es decir, nada de salchichas, sobras, trocitos de jamón york, ni la puntita del pan. Si necesitas algo para recompensar un buen comportamiento, hasta que vuelva a comer de forma normal, puedes darle una deliciosa lata, alimentación húmeda, como premio.
  5. Vigila los factores ambientales que puedan distraerle, como la presencia de otros animales a la hora de comer (máxime si intentan acceder a su comida), el sonido de su collar o chapa con el comedero metálico (a muchos perros les molesta cuando suena), y los olores que puedan molestarle.
  6. Prueba diferentes texturas: ¿le gusta más la comida si está crujiente y seca, o si la humedeces con un poco de agua templada para que libere los aromas presentes en las croquetas?

En todo caso, para tu tranquilidad, recuerda un dato clave: no hay documentado ningún caso de enfermedad grave de un perro sano por no comer, teniendo comida a su alcance. Reeducar a tu perro en cuestión alimentaria puede resultar duro a veces, pero piensa que estás invirtiendo en su salud.